martes, 13 de marzo de 2012

Mi peor pesadilla: las tallas

¡¿Pero esto no era un blog de cocina?! ¡Pues sí, lo es! Pero también es un blog donde puedo quejarme de las cosas que no me gustan. Y hoy me quiero quejar de las tallas.

Es obvio que nuestra alimentación repercute directamente sobre nuestro peso. En mi caso, por ejemplo, mi cuerpo "nota" cuando me paso. Me cuesta mucho más adelgazar que engordar. ¡Vaya! Yo ya tengo aprobao el examen de engordar. No siempre fue así, cuando era una adolescente estaba, a mi parecer, muy delgada. Usaba una talla 38 y nunca tenía problemas para comprarme ropa. Todos los trapitos del mundo me venían buenos, y me quedaban de maravilla. Un día mi metabolismo empezó a cambiar, y en consecuencia mi cuerpo también lo hizo. 

¿Y qué pasa? Pasa que la sociedad me tenía como una, digamos, tia buena, delgada, alta, pelo así, o asá, y de pronto la etiqueta cambió. Y empezó a costarme encontrar ropa de mi talla. Algo que me parece totalmente absurdo. Porque, si alguien tiene duda, ni peso 120 kilos, ni tengo 80 años. No debería costarme en absoluto encontrar tallas de ropa. Pero vamos a lo que vamos. ¿Porqué me cuesta encontrar talla? Tengo 23 años. Soy bastante alta. Conforme los años pasan soy más "bastante" y menos "muy", puesto que la media va subiendo. El tema es que todo el mundo se empeña en decirme que, dado que soy "tan" alta (1.81 cm), soy GRANDE. Y ese adjetivo me parece odioso. "No, es que tu eres grande". Parece que me llamen ballena, sinceramente. Y lo cierto es que mi IMC es totalmente normal. Para tenerlo perfecto, me sobran apenas 4 kilos. Pero no hay tallas para mí.

Por supuesto, estamos hablando de tiendas "actuales". Básicamente, INDITEX. Todas sus tiendas tienen unas tallas muy, pero que muy limitadas. Creo que nunca he visto nada más allá de la 42, y es mucho decir. Lo que si que veo son tallas 32. Y dejadme que os diga una cosa. Me ofende MUCHO. ¿Qué demonios es una talla 32? ¡¿QUÉ?! Niñas (porque si son adultas, ya me da algo) con esa talla, ¡tenéis un problema! A mi me llamaban fideo de jovencita, y usaba una 38... vosotras que sois? Y lo que más me pregunto, ¿qué coméis? ¿os alimentáis, o es una leyenda urbana?

Porque entiendo que esta sociedad, con perdón, de mierda, nos empuja a perder peso. Anuncios con chicas muy delgadas, preciosas, peinadas perfectas, maquilladas, vestidas con los mejores trapitos. Anuncios de pastillas para adelgazar, de cremas anticelulíticas, de cereales para hacer dieta. Y cuando se acerca el verano, todo el mundo, hasta en la tele, animándonos para ponernos guapa y lucir palmito con bikini nuevo. ¡Pues me niego! ¡Me parece insultante! Porque yo he hecho dieta. La palabra dieta no es más que el hábito alimenticio que cada uno tiene. Y yo como muy bien. Fruta, verdura, carne, pescado, hortalizas, y dulces. Y mi cuerpo no quiere bajar, se queda como está. ¿Y sabéis qué? Me da igual. No me pienso avergonzar de mi misma. Ni voy a sentir remordimientos por comer algo que "está prohibido". Voy a seguir comiendo lo que me apetezca, y cuando necesite comprarme ropa, iré a comercios que no son discotecas, donde hay ropa de mi talla, y donde no tengo que sentirme gorda.

Y hasta aquí la reivindicación de hoy. ¡Vivan las curvas!

5 comentarios:

  1. ¡OLÉ, NENA! Yo llevo unos días más enfadada que de costumbre con este tema y me acordé de ti y de las veces que lo hemos hablado. No sólo en Inditex ocurre esto: también ocurre en otras marcas que no mencionaré para evitar siquiera darles publicidad.

    Yo mido 1 m 70, no soy tan alta como tú pero bien sabes que mi altura ya se considera una estatura decente. El caso es que yo no soy precisamente delgaducha, soy una mujer con algo de espalda, una buena talla de pecho y, aunque con cintura delgada, tengo más caderas. Eso sí, estoy muy proporcionada, en mi peso perfecto y con todos los análisis de 10, según mi médico. ¿Por qué tengo que salir de estas tiendas con la moral por los suelos porque CAMBIAN (sí, de una temporada a otra lo hacen) las tallas? Yo, en casa, he llegado a ponerme pantalones de la misma tienda con diferente talla. En BLANCO (al final sí mencionaré esta marca), por ejemplo, tengo unos vaqueros de la marca 38 y otros de la 40, que ya me compré pensando ''bueno, hasta ahí aguantaremos'', pero es que resulta que voy unas semanas después, para la nueva colección de primavera y ... ¡tachán! NO ME CABE NI LA 42. Vale, que todos podemos engordar un poco en unos meses, pero si me caben mis propios vaqueros 38 y 40, ¿tiene eso alguna explicación?

    Estoy harta de que estas tiendas jueguen con ocultar las erdaderas tallas que ponen, y que sigan publicitando que la imagen de salud la marcan unas cuantas chicas delgadas (no tengo nada contra ellas, si son delgadas por constitución me parece bien, pero NO todos somos como ellas, a ver si dejan de poner de moda un solo tipo de cuerpo), y que superar cierto volumen de piernas o tener culo significa que no te entren sus pantalones.

    En fin, dejo de enrollarme. Te quiero, me alegro mucho de leerte de esta manera. Eres guapísima.

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    1. Pues fijate, que a mi me pasó lo mismo en BLANCO. Las rebajas del verano pasado me compré unos vaqueros muy monos, de la talla 42 (la que más o menos se que es mi talla). En aquel preciso momento me probé otros, de la talla 44, que NO ME ENTRABAN. De la misma tienda. Y la verdad es que me ofende porque, en primer lugar, no se cuál es mi talla, y en segundo lugar, ¡joder! que las tiendas se pongan de acuerdo, al menos, con sus propias tallas.

      Un beso enorme, te quiero.

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  2. Me llena de orgullo que mi sobrina Clàudia escriba tan bien, tanto por la forma como por el contenido de lo que escribe. Tanta lectura y desde tan temprana edad siempre da sus frutos: los puntos y las comas están donde tienen que estar, el léxico es rico y la sintaxis ordenada, de forma que cualquiera que lee sus textos recibe un mensaje totalmente comprensible de principio a fin. Lejos de ser baladí, esta cuestión es fundamental cuando intentamos comunicar a través del lenguaje. Mi preciosa "chiquitina" sabe que su tía es sensible a este tema, aunque sea por deformación profesional.
    Somos mujeres grandes. Y los somos en un país en el que la media de altura de las mujeres no ha superado en la actualidad los 165 centímetros y la de los hombres los 175. Llamamos la atención, y eso resulta molesto en algunas etapas de la vida, en las que quizá lo que queremos es diluirnos entre la masa, no destacar, que los chicos estén "a nuestra altura". Muy al contrario, si nos ponemos unos tacones dejamos al personal masculino a la altura del betún. Bueno. Y qué?
    Durante muchísimos años he ido con zapato hiperplano y no me he puesto tacones precisamente por no ser más alta que "mis chicos". Una chorrada. Ahora me encanta ver el mundo desde lo alto, me siento poderosa y, aunque no he abandonado las chanclas y sandalias bajitas, unos pares de zapatos altos -cómodos, eso sí-, forman parte de mi guardarropa.
    Somos mujeres XL, -a veces sólo L y en ocasiones hasta M!- pero por lo visto muchas casas de moda no ven rentable confeccionar sus prendas para nosotras. Cuántas veces he tanteado ropa que se hubiera venido conmigo sin dudarlo y he comprobado con desagrado que tal o cual marca sólo cose hasta la 40 o la 42! Que les den, a Inditex y a todas las de su política de tallas, que favorecen la extrema delgadez, la anorexia y la angustia de tantas féminas, acosadas hasta extremos indecibles por el márqueting de la industria de la imagen y la estética y por parámetros de quienes odian a las mujeres y quieren vernos desaparecer debajo de sus telas.
    La vida es para disfrutarla, no para pasarla obsesionadas por los quilos y las dietas, a cual más peregrina e insana. Eso sí, hay que aprender a "oír" a nuestro cuerpo y a ir rechazando lo que le sienta mal: así tendremos calidad de vida y la posibilidad de disfrutar de todo el esplendor de un cuerpo sano y, por lo tanto, bello.
    Te quiero, hermosa, requeteguapa, un beso.

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